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Conversación con José Maldonado a.k.a. Limboboy

Texto publicado en El Estado Mental

DAVID GARCÍA CASADO: Querido Maldo, me gustaría, si tienes tiempo, iniciar algo de diálogo. Quisiera empezar aquí (luego podemos usar otro medio) y tal vez partir de ese texto que has compartido en FB de Barbara Carnevali, con el que en principio no estoy muy de acuerdo pero me gustaría saber tu impresión al respecto. Puede ser un inicio…

Personalmente entiendo que lo que se llama “teoría” es una aproximación a un problema estético, político, sociológico, etc., a través de herramientas conceptuales que casi siempre tomamos prestadas, son muchas veces ideas de otros o que otros han desarrollado. En este sentido sí veo que el ejercicio de la teoría puede ser un IKEA de la filosofía, superficial y tal vez poco duradero. Pero por otro lado creo que esa democratización del pensamiento es positiva. Da herramientas y soluciones, como digo, temporales, pero pueden ayudar a entender mejor y más complejamente un momento sociocultural. Obviamente la filosofía es una disciplina que requiere absoluta dedicación y pienso que por supuesto debería de tener un papel más relevante como forma de conocimiento.

JOSÉ MALDONADO: Estimado David, será un placer conversar contigo. Indicas que son “ideas de otros” aquellas que se “emplean” en la denominada por Carnevali Teoría, pero creo, sabemos, que Carnevali recorre una senda que ya otros recorrieron y que de alguna manera está muy implantada en amplias regiones de las diferentes actividades humanas de conocimiento. Tanto tú como yo hemos experimentado esa resistencia a la llamada Teoría en diferentes ámbitos: las escuelas de arte -la esfera artística en general- pero sabemos, que también es una actitud muy extendida en otros campos de conocimiento. Por poner un ejemplo, buena parte de los estudios de Física Cuántica sufrieron durante muchos años, y aún lo padecen, de cierto rechazo a cierta Teoría. Puede parecer algo diferente, pero si se analiza con detenimiento no lo es tanto. La Filosofía durante siglos fue el crisol de la teoría y de una relación de comprensión mutua con la naturaleza… la lógica pitagórica, los estoicos, tan queridos por Deleuze, forjaron un andamiaje sólido que a finales del siglo XIX pasó a ser territorio de matemáticos. Esta circunstancia dio paso a la pérdida del lenguaje natural que, aunque formal, no era formalista. Es en este sentido en el que me refiero a cierta teoría en el campo cuántico, y creo que esto es relevante… Descartes, Leibniz, Barrow o Newton eran unos catalizadores deslumbrantes de la sobreabundancia de la naturaleza… de sus infinitas, o al menos muy amplias, posibilidades. Todo, claro está, como resultado de una mirada más o menos ingenua e ingeniosa pero también despreocupada de los falsos problemas, que tanto intraquilizaban a Bergson. Quiero decir que había mucha heterodoxia, más que ahora, y una actitud diferente al aproximarse a los hechos. Einstein es un caso claro de pensamiento divergente.

En cualquier caso Carnevali trata en su artículo el asunto con delicadeza y respeto -creo que una clave está en la inclusión de Latour al final de su lista de pensadores-, pero al final, cierta conclusión de su reflexión es “zapatero a tus zapatos, dedícate a lo tuyo y no confundas”.  Es en este punto donde la expresión que tú empleas (“las ideas de otros”) parece casi comulgar con la insistencia de Carnevali. Mi manera de entenderlo es que las ideas son de todos y todos manejamos las ideas, y los conceptos y la aplicación de los mismos, con mayor o menor fortuna… pero con “propiedad”. Ahí es donde la Teoría Crítica, y no solo la Teoría, en la versión cotidiana -permíteme que lo exprese así-, desarrollan su función. Las ideas son propiedad de todos porque la mina, el territorio, la sima o el filón del que se extraen es un bien común. Otra cosa son las regulaciones comerciales y las propiedades intelectuales al uso -es otro medio- y también la resistencia a las mismas; la evolución y las muy diferentes maneras en que son tratadas en uno u otro ámbito. Para mí, conceptos fundamentales son el aproximarse y el error. La Teoría de los no especialistas aporta descubrimiento e inquietud… Confusion is next, decían Sonic Youth en su álbum Confusion is sex¹.

… en este sentido va parte de lo que quiero decir en mi comentario. Tengo la sensación de que resulta muy filosófico, en cierto modo, claro.

Permíteme que apunte aún una cuestión más sobre Carnevali. Creo que el respeto que exuda su largo comentario  tiene su origen en la actividad laboral que realiza, la pedagogía, pero en ciertos puntos llega a recordar a la perniciosa mexicana que anda por ahí confundiendo a las mentes fáciles.

La Teoría es necesaria, pero no escrita así y por tanto calificada como generadora de confusión (lo que no es malo en un sentido spinozista: no nos descompone). Es necesaria una actitud teórica de pensamiento, palabra y obra (esto suena raro, pero hacer también es teorizar -hacer lenguaje es dar lugar a la palabra, entre otras muchas formalizaciones y realizaciones del lenguaje), actitud teórica decía, que permita generar ideas, desarrollar conceptos y construir “útiles”, sean estos puentes, instalaciones, objetos de sentido estético o sopas confusas: dan trabajo, pero de eso se trata. No hay que tener miedo a la Teoría, tampoco a la supuesta mala Teoría, y mucho menos a la Teoría hacia la que apunta Carnevali.

DGC: Eso último que dices está muy bien. Entiendo que encontrar una idea, o llegar a ella, requiere un cierto trabajo o disposición. En ese sentido sí estoy de acuerdo con ella, pero no estoy de acuerdo en que la aproximación al trabajo de teorización de esas ideas sea únicamente una actividad correspondiente a los filósofos. Como tú dices, no hay que tener miedo a la mala teoría ni tampoco al mal arte. Son importantes aquí las políticas del arte, al igual que las políticas de la educación, las políticas científicas…

JM: Insisto en que es interesante reparar en la inclusión de Bruno Latour en la lista (no sé cómo no está [Bernard] Stiegler). Se detecta una cierta resistencia contra el postestructuralismo -soterrada- y por supuesto contra la Teoría Crítica de Adorno o Max Horkheimer, entre otros. Entiendo que hay especializaciones, indicadas estas para los “obreros especializados”, pero no todo es especialización (ni fordismo o toyotismo y sus correspondiente posts y “aleaciones”). Hay otros modos de producción de sentido, y por tanto de conocimiento, que no atienden a la necesidad de especialización… una especialización que en definitiva es una trampa y una acotación de territorios (estancos, estancados y estancantes) que no beneficia al desarrollo de las sociedades y a la libertad de las mismas… al conocer y al conocimiento alcanzable. Mario Bunge es una especie de adalid de este tipo de actitud del zapatero a tus zapatos, de la filosofía exacta (inquietante) y del realismo científico (y él sabe lo que dice y lo dice con propiedad, la propiedad del especialista. También el sacerdote habla y actúa con una propiedad alucinante).

DGC: La propiedad del especialista, qué gracia.

JM: Es su territorio, de él y de los suyos, y sólo de ellos. También los especialistas constituyen banda y saben lo que es el crimen. Lo exportan y desde él generan las normas, desde su inmenso territorio, desde la banda y desde el crimen que cometen contra aquellos que están fuera de foco y de su norma.  Tengamos en cuenta que conceptos e  ideas como algunas de las que se generaron desde la filosofía, ética y moral, también desde la teología y la religión (pseudofilosofías estas), rigen el comportamiento de las sociedades, lo regulan e instituyen. A lo mejor se me ve el plumero materialista… Diferente al de Bunge, mi materialismo es torpe e inexacto.

En esto que comentas de las Políticas es donde Carnevali se desespera cuando cita la idea de biopolítica foucaultiana… pero es que todo lo que se desarrolla desde ahí tiende a ser liberador y por tanto una toma de conciencia muy importante de los factores o campos de conocimiento y “poder” que determinan la evolución y el desarrollo de las sociedades en sus diferentes niveles de acción y “creación” de riqueza y patrimonio común, de los bienes comunes que se comparten. Aquí Mauss, y una parte del estructuralismo molan con todas las aportaciones que hacen para lo que vino después…

Insisto, lo de Latour es importante… tiene un fuerte “deje” heideggeriano. Stiegler es también muy interesante… y también había por ahí un canadiense, Harold Innis, que tiene una teoría de la comunicación coetánea de McLuhan que es muy intensa e importante. De hecho, Innis era economista.

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Los 100 problemas del arte contemporáneo.

Joseph Beuys. Como explicar las imágenes a una liebre muerta. 1965.

Joseph Beuys. Como explicar las imágenes a una liebre muerta. 1965.

Conversación y entrevista a Juan Carlos Román Redondo.

Entrevista al artista Juan Carlos Román Redondo en torno a su proyecto “Los 100 problemas del arte contemporáneo” y conversación sobre el estado del arte contemporáneo. Realizada en Noviembre del 2014.

David García Casado. Los enunciados de tus 100 problemas del arte contemporáneo muestran un interés y conocimiento sobre la situación del arte contemporáneo y  tienen una voluntad dialéctica – Planteas los problemas de un modo muy subjetivo (como opinión o experiencia personal) para favorecer un debate que dé pistas sobre cuál es el problema y quizá permitan atisbar posibles soluciones. ¿Es así? ¿Crees que un debate tiene alguna capacidad transformadora? ¿Qué fue lo que te llevo a comenzar los “100 problemas”?

Juan Carlos Román. Considero que el arte es, ante todo, generosidad. Dicha generosidad la percibimos en la actividad del artista; y de igual modo también está en la capacidad comunicativa del comisario; o en la intensidad del coleccionismo, sea este público o privado; el arte es un diálogo constante sobre lo que somos y lo que representamos. En el estado español se vive un momento convulso (injusticia social, paro, marginalidad, corrupción, etc.) pero el arte, la gran industria pública de la cultura y sus gestores, miran para otro lado; sacando “balones fuera” y echando la culpa de sus males a los recortes presupuestarios en materia de cultura; acusando a los políticos de turno de su falta de sensibilidad con el arte; o simplemente diciendo que todos nuestros males son responsabilidad del capitalismo malvado. Empecé con los “problemas del arte contemporáneo” como un juego, puse un número al azar y de forma intuitiva van surgiendo los “problemas”, pero voy tocando todas las “agencias”: política museística, formación de los directores, modelos de artistas, mercado del arte, coleccionismo, educación, comisarios, críticos, etc., intento estar en la “luna” y desde allí visualizar las torpezas que hacemos en el ámbito del arte. La verdad, no sé si el debate tiene capacidad transformadora, pero muchos amigos que ya estaban en las redes sociales me animan a seguir, e incluso que los publique, hago buenos amigos y también, ya sea de paso, buenos enemigos, tal vez porque en mis reflexiones se ven reflejados. Por otra parte, no me ciño solamente a nuestras torpezas patrias, de hecho, creo que la mejor visión que se puede tener del contexto del arte español, es cuando estás fuera de España, y es por ello que mentalmente me instalo en la “luna”.

DGC. La generosidad según la RAE es la “Inclinación o propensión del ánimo a anteponer el decoro a la utilidad y al interés”. Imagino que estás de acuerdo con que el arte puede ser más que decoración y premiar la utilidad y el interés. Si es así, ¿de qué tipo de utilidad o interés estaríamos hablando?

JCR. Es una pregunta compleja. Cuando decimos que vivimos en la sociedad del conocimiento, siempre me planteo si en el denominado tercer mundo habrán llegado a esa misma reflexión, máxime cuando el grado de sus necesidades son acuciantes (hambre, enfermedades, educación, etc.). Las sociedades del conocimiento pervierten la centralidad (lo útil y necesario) para hacerse excéntricos (no centrados), derivando su interés hacia lo simbólico y por ende, hacia el arte. Llevo dedicándome toda la vida a la actividad artística y comprendo su aporte representacional, razón por la cual, entramos en conflicto si consideramos útil su capacidad transformadora. El arte sirve para entender la naturaleza de nuestra existencia, diluye las miserias y las sintetiza en sensaciones placenteras, es, en definitiva, el gozo del conocimiento.

DGC. Yo vivo fuera de España y entiendo lo que dices, a veces es necesario salir para tener una visión más precisa de una situación. Un problema que veo en España es que está plagado de joyitas, de pequeños talentos que no  encuentran camino hacia la visibilidad. Es el nuestro un país de lo múltiple y lo horizontal en el que muy pocas cosas destacan. En parte por no constituir tendencia o ir a la zaga de tendencias internacionales, en parte por una presunción, una inmovilidad ante los cambios intrínseca de nuestra idiosincrasia. ¿Crees que hay algo en nuestro territorio que lo haga único? ¿Donde está en tu opinión el potencial de nuestra cultura? ¿Cómo se podría revertir la  situación de invisibilidad de nuestro panorama cultural?

JCR. Hay múltiples recetas para escapar del limbo cultural en el que nos encontramos, y la primera y más sencilla de todas ellas es querer salir de un contexto, a todas luces, penoso. El primer paso es reconocer el error. Si nos hemos equivocado con las políticas concernientes a la industrial cultural que nos “gobierna”, si eso es así, y perseveramos en no reconocer el problema en el que nos encontramos, la solución la veo difícilmente alcanzable. Cuando se habla de otros modelos donde la práctica artística tiene una función concreta, enarbolamos, en contraposición, la “bandera” de la cultura y del conocimiento como cuestiones de servicio público, y en eso estoy de acuerdo y soy su máximo defensor, pero el arte es otra cosa, es una parte ínfima de la cultura donde se sintetiza de forma simbólica la idea de sociedad y civilización. Este patrimonio, ahora institucionalizado, se ha encargado de velar por la cultura y de favorecer la producción artística, pero en vez de dejar que los diferentes ámbitos del arte se desarrollen de forma autónoma, estos han sido sustituidos por agencias estatales en todos y cada uno de los sectores. Si hablamos de espacios públicos para el arte, deberíamos hablar también de artistas públicos. De una legión de artistas uniformados bajo una capa de medianía y mediocridad, una capa cada vez más gruesa que nos hace invisibles. Cuando me preguntas por el potencial de nuestra cultura, este está representado a través de múltiples embajadores (deportistas, cocineros, patrimonio, etc.), pero si nos referimos al arte contemporáneo en concreto, creo que todos somos conscientes que existe un desmantelamiento de los grandes “edificios” de lo significativo. Las aportaciones de artistas como Picasso o Dalí no han sido replanteadas, ni tan siquiera reconsideradas o deconstruídas por artistas españoles. Vemos a Picasso en George Condo o en Martin Kippenberger, a Velázquez en Francis Bacon o en Michaël Borremans, en cambio, nosotros nos alejamos de nuestros referentes culturales para adherirnos a modelos o tendencias ajenos a nuestro imaginario. Bajo esa inercia es imposible cambiar nada, solo existirá el trabajo silenciado e individual de outsiders culturales.

Con respecto a la singularidad de nuestro territorio, creo que sí hay algo único que nos representa. Si hacemos un vertiginoso repaso por la pintura, si pienso en el Barroco holandés, en sus pinturas siempre hay una ventana, o la luz tenue que entra por ella, y si tengo que sintetizar, diría que son pinturas con vistas. Pero si pienso en Italia, en Caravaggio, todo es una opereta y su lugar es un escenario; por el contrario, el Rubens, mitológico y alemán, es aleccionador y moral y su espacio estaría en la escuela; y mientras Rubens imparte, los ingleses departen en el salón con copas de güisqui en la mano, altivos;  y los franceses, acalorados, en la alcoba; y mientras tanto los españoles, que somos de mesón, de comedor o de cocina, charlamos, con el vino cerca, mientras la “vieja” fríe un huevos. Ser español es saber que nuestro  “paisaje” se construye mediante encarnadas alegorías que parecen vibrar como lenguas de fuego en un incierto y negro rincón.

DGC. Fantástica descripción de esa oscuridad, que en realidad es otra experiencia de lo Barroco.

¿Cuándo hablas de agencias estatales, a qué agencias te refieres?

JCR. Yo estudié la asignatura de dibujo de anatomía en Bellas Artes, y la razón de su enseñanza era el residuo clientelar para con la Iglesia católica. El carácter antropométrico del catolicismo obligaba/invitaba a las “escuelas” de arte a enseñar una disciplina que era claramente demandada por aquellos lejanos intereses que se fundamentaban en hacer representaciones mediante metáforas corpóreas. En la actualidad, el “cliente” mayoritario de las galerías de arte españolas son los museos y centros de arte, marcando así el paso y el ritmo sobre gustos e intereses. Denomino agencias, a las diferentes estancias sectoriales del arte (artistas, galeristas, asesores, críticos, comisarios, directores de museos, docentes, etc.) que de alguna manera vivimos de la caridad del estado, donde antes lo hacíamos de la iglesia.

DGC. Si, esta claro que los outsiders del arte siempre han existido en España como una contabilidad cultural en B. Pero es un modelo generalizado, ¿no? Pasa en otros ámbitos, ¿por qué el cultural se iba a escapar? Llevamos tiempo creyendo que estábamos guiados por expertos en lo suyo -en la política y la gestión- cuando se tratan de profesionales de la ley, que a base de escritura legal y decreto conforman un muro que impide el acceso directo al valor y la autoridad de la pura experiencia.

Hablando de expertos, también por definición (a veces es conveniente regresar a la definición para saber de que estamos hablando) un experto es alguien experimentado en algo. Un comisario experto sería entonces alguien experimentado en organizar exposiciones, un crítico experto sería alguien experimentado en analizar obras de arte… ¿Existe acaso la noción de “artista experto”? ¿Qué tipo de experiencia necesita tener el artista para ser experto? Y un poco al hilo de esto, ¿por qué la experiencia en si misma no parece constituir una forma de autoridad o un referente si no esta basada en reconocimiento institucional?

¿En tu opinión sigue o debe seguir siendo la institución el baremo que mide la autoridad de las formas de conocimiento?

JCR. El mainstream cultural lo produce el estado, como antes lo generaba la iglesia; y por estado me refiero a la red de museos y centros de arte dependientes del ministerio de cultura o de sus organismos correspondientes. En ese sentido no ha habido grandes cambios, donde antes imperaba la catedral, ahora lo hace el museo/palacio. Esa corriente principal, esa jerarquía, es detectada rápidamente por la totalidad de los artistas que académicamente se ponen manos a la obra, como canteros obedientes de una disciplina auxiliar, contribuimos a legitimar un discurso desestructurado y artificial, en definitiva, un simulacro estatal.

Con respecto a la expertización de los sectores que mencionas, sí, la sociedad sintetiza el saber en sabios y expertos (pensaba en los ejércitos de asesores de los diferentes ministerios y da pavor), y en contraposición, me viene a la memoria la frase de Salvador de Madariaga: “Un Experto es alguien que sabe cada vez más sobre cada vez menos, hasta llegar a conocerlo absolutamente todo sobre nada”, donde incide en la cuestión que planteas. Pero con respecto a la creación artística, esta siempre es inicial, llena de incertidumbres y solitaria, el artista que es experto no es artista. Un artista es un productor de perplejidades, es en sí mismo inseguro, vacila, titubea, pero no por desconocimiento, sino por detectar las claves complejas de lo metafísico y sus múltiples rostros; pero también he sentido esa “segura” desmesura, ese crecimiento espongiforme que le suceden a muchos artistas que parecen llenar el mundo con su “huella” (ahora pienso en Anish Kapoor) que responde más a esa especialización/difusión de lo demandado que al descubrimiento de una experiencia. Esos mórbidos artistas intentan ocultar la ausencia de sabiduría y la insignificancia de su talento, mediante la aparatosidad de lo monumental.

DGC. ¿Por qué hay que ser un creador para ver y reconocer la experiencia y la autoridad de otros, aunque no sean reconocidos mediaticamente?

JCR. Creo que esta pregunta es sumamente compleja. No se reconoce porque no se sabe ver, ya que lo urgente no te deja hacer lo importante. Quienes se encargan de visibilizar a los creadores están más pendientes de ser visibles para el estamento superior, actuando bajo el organigrama de la “corrección política”, que responder a su propio e inicial criterio. Al haber una sola corriente dominante, lo natural es sumarse a dicha tendencia y no “morir” mediante el esfuerzo de “remar” contracorriente, o de investigar otros posibles cauces donde las aguas no sean tan dirigidas. Recuerdo ahora el programa: “Solo hans” que desarrolló Johanna Burton en el CCS Bard, una docencia donde los estudiantes tenían un contacto directo con los procesos creativos y significativos tanto en concerniente a la práctica artística como en lo relativo al relato y su comunicación. Así, un futuro comisario conocería lo complejo que es extraer poesía de un trozo de madera o hacer que un “trapo sucio” pareciese un cuadro. Es ahí donde el artista reconoce el mérito de otro artista, aunque este no esté en el Olimpo.

DGC. Interesante esto último que planteas y que Creo que merecería un trabajo de “desvelamiento” (o velamiento, depende como se mire) espefícico.

¿Quieres hablar de tus estrategias como docente encaminadas a comprender lo complejo de “extraer poesía de un trozo de madera”?

JCR. Entiendo el arte como una alteración de sentido. Un cambio brusco (un sinsentido) sobre nuestra percepción e interacción con la realidad (sentido común). Cuanto mayor sea el sinsentido, mejor nos hará ver/comprender el sentido de la vida (creo que esto se lo voy a regalar a los Monty Python). Bajo esta “metodología” se esconde mi actividad como docente, pero también como artista. Al alumno le invito (se estuviésemos en un precipicio, le empujo) a sorprenderme, provoco en él el deseo de reto, y al mismo tiempo activo su mayor tesoro, un cóctel donde se aprecia: descaro, insolencia, frescura y ganas de abrirse paso. Posteriormente, la inteligencia de cada uno, hace el resto.

DGC. Tal vez podríamos ir concluyendo la entrevista con una pregunta sobre tu trabajo de “Los problemas del arte”. ¿Tienes ya pensados los 100 enunciados o van saliendo “espontáneamente”? ¿Tienes temas ya perfilados sobre los que hablarás, y si es así se puede hacer un avance?

JCR. Realmente surgieron para darle continuidad a mis comentarios en las redes sociales. Puse cien como podría haber puesto mil, y ya voy por la mitad. Los “problemas” (debía haberlos llamado, retos) tienen diferentes perfiles; los hay de carácter global, ya que las carencias que presentan persisten en diferentes contextos/países; otros tienen ese sesgo sectorial, de “agencias” (lo que les pasa a los artistas, galeristas, críticos, comisarios, mercado, etc.); hay problemas que relatan circunstancias reales bajo el barniz de una narración; y por último, están los “viro-problemas”, son aquellos que provocan respuestas inmediatas y generan cascadas de comentarios, y como consecuencia de ello, encuentro “amigos y enemigos” en el camino. Me han animado muchos de mis “lectores” a que los publique, pero si lo hiciese tendrían un formato más de artículo de opinión. Ahora mismo, esta iniciativa me invita a reflexionar sobre paradojas que sobrevuelan el horizonte del arte, así que puedo afirmar que hay un perfil y una estrategia sobre dichos problemas. Los próximos tratarán de ayudar al coleccionismo en el estado Español, publicaré dos o tres “problemas” dedicados a ellos. Si alguien está desamparado/desinformado en este país, es el coleccionista. Casi me atrevería a decir que recibe maltrato por el hecho mismo de comprar arte.

DGC. ¿Hay una alternativa a la compra de arte por parte del sector privado que no sea especulación o decoración?

JCR. Claro que la hay. La decoración es un deseo vital de armonía y generosidad en el espacio habitable, y el arte puede formar parte de esa superestructura. Tampoco me he encontrado con nadie que se lamente por haber ganado una fortuna mediante la venta de una obra de arte, que compró porque le gustaba y que después, pasado el tiempo, descubrió que era un artista muy cotizado. Decorar no es malo, lo hacen todos los sectores del arte, desde los galeristas cuando montan un stand en una feria, hasta los ensayistas cuando encuentran la metáfora adecuada; por lo tanto, especular, tampoco debería ser malo, ya que te acercas a algo que crees que tiene más valor simbólico, sintético y sensible, y como consecuencia de todo ello, es posible que tal vez, económico. Pero dichas plusvalías ornamentales no se activan si no se “invierte” en conocimiento. Un coleccionista adquiere una responsabilidad para con la obra de arte, no basta con pagar su precio y depositarla en la vivienda, tendrá que contribuir a educar a esa obra de arte, como si fuese un “hijo” que quiso adoptar, y por lo tanto, tendrá que asumir el compromiso e “invertir” en su educación (escuela/museo) hasta que pueda valerse por sí mismo.

DGC. Y también dejarse educar por la obra, su evolución, sus interacciones con el contexto y personas con las que coexiste, ¿no crees?

JCR. Por supuesto; aquellas personas que son capaces de sentir la “magia” del arte, comparten, a su vez, la pasión y el entusiasmo de sus autores, y es una sensación maravillosa.

Sigue los 100 problemas del Arte Contemporáneo en la página de Facebook del autor. https://www.facebook.com/juancarlos.romanredondo.7

Juan Carlos Román Redondo. De Los 100 problemas del Arte Contemporáneo.

Juan Carlos Román Redondo. De Los 100 problemas del arte contemporáneo.

 

Gore Vidal: Los Estados Unidos de Amnesia

Nicholas Wrathall by Leila Jacue

Nicholas Wrathall by Leila Jacue

Gore Vidal fue una verdadera rara avis en el panorama sociopolítico y cultural estadounidense, nacido en una cuna de políticos muy cercanos a las grandes familias demócratas: Gore, Eisenhower, Kennedy…, aunque con una posición siempre muy crítica y liberal, más cercano a los postulados de los primeros americanos y sus ideales de independencia y libertad individual.

Hombre de extremada sensibilidad y de una inteligencia precoz, fue autor de novelas y libros históricos así como de adaptaciones literarias en producciones de Hollywood donde fue capaz de ganarse la vida y desarrollar sus magníficas habilidades sociales. El éxito de su carrera como escritor le dio una visibilidad y una presencia mediática que le convirtió en un “habitual” de los programas de debate televisivos en los que fue capaz de exponer las contradicciones del sistema estadounidense, señalar sus errores y criticar los movimientos imperialistas de su propio país. Sin embargo, su profunda naturaleza crítica con el poder y la sangre política que corría por sus venas le llamaron a presentarse como candidato democrático para senador. Perdió por muy poco, aunque sin gastar apenas 1.000 dólares en la campaña. No obstante, siguió siendo un punto de referencia para la izquierda en Estados Unidos y un espejo implacable de todos aquellos políticos y reporteros que buscaban en él un diagnóstico o un vaticinio de los acontecimientos.

El documental sobre Gore Vidal Estados Unidos de Amnesia, presentado en el Festival de Tribeca de Nueva York (y cuya fecha de estreno en España se desconoce por el momento) hace un recorrido biográfico relatando todos estos episodios de su vida, mezclando anécdotas, material de archivo e imágenes recientes de los últimos años de su vida cuando, habiendo perdido a su compañero emocional Howard Austen, junto a quién pasó media vida, se ve obligado a vender la villa en Italia donde residían y regresar a su país, en el que quizá había perdido ya toda esperanza.

Recientemente entrevisté al director, el australiano Nicholas Wrathall, que tuvo la oportunidad de conocer y filmar a Vidal en los últimos años de su vida, hasta poco antes de su fallecimiento en 2012.

¿Cómo se ve a Gore Vidal en los EEUU contemporáneos?

Es una buena pregunta. Creo que para muchos Gore Vidal es un héroe. Especialmente para gente de izquierdas, hay muchos medios independientes y blogs que recurren a menudo al legado de Gore. Bill Maher, Democracy Now, Amy Goodman…, hay mucha gente de izquierdas que adora a Gore, sin duda. La gente de derechas quizá lo ve como un radical un poco loco, pero creo que incluso en la derecha lo respetan como escritor…, en especial su ficción histórica es muy respetada. Quizá su persona pública es demasiado radical para muchos pero ha estado en el centro de la cultura durante tanto tiempo porque conocía a tanta gente de tantas generaciones y ha escrito sobre tantas instituciones y eventos políticos que creo que ocupa un espacio bastante esencial en EEUU.

¿Es tan raro en EEUU encontrar a un intelectual conectado con la política? ¿Fue Gore Vidal único en ese sentido?

Sí, creo que es raro encontrar a alguien que es un insider en Washington DC, que creció en una familia política, conoció a presidentes y fue a la Casa Blanca y que es a la vez tan intrépido, tan crítico con esa gente y con sus motivaciones y maquinaciones. Sí, creo que es muy raro en cualquier cultura, y ahí radica una gran parte de su poder, porque ocupa una perspectiva privilegiada que no todos podemos tener.

¿Cree que de algún modo él anunció el fin de la era de lo político y el gran reinado de los medios de comunicación?

Creo que sí. Yo soy de Australia, donde hemos tenido unas elecciones hace bien poco y la situación fue patética; la derecha llegó al poder y solo tres meses después de ganar en las urnas y después de no cumplir ninguna de sus promesas su intención de voto ha bajado al 30%. El cinismo en el que vivimos no tiene precedentes. Y si piensas en Estados Unidos y cómo el dinero privado maneja las instituciones, sin duda podemos hablar del fin de la política, se trata de una era de lo corporativo.

¿Cree que hay algún sucesor hoy en día del legado de Gore Vidal?

Creo que hay interesantes periodistas y comentaristas, pero no creo que haya alguien que esté tan en el centro de la cultura como Gore, que pueda reunirse con políticos, actores o aristócratas al mismo tiempo que hacer un comentario crítico y hablar desde tan adentro de las instituciones.

Hay una expresión de una belleza terrible que emplea Gore en la película: “Cuando quiero ver cuál será el siguiente paso que va a dar EEUU tan solo tengo que mirar a mi propio corazón negro”. ¿A qué cree que se refiere con el “corazón negro” de EEUU? ¿Se trata de un corazón imperialista, dominador, violento…?

Sí, es interesante, creo que él era casi como un emperador romano que había visto los acontecimientos más importantes del siglo XX tan de cerca que eso le permitía tomar el pulso de los acontecimientos de un modo muy preciso. Creo que su propio corazón negro eran los propios EEUU, lo que EEUU podría hacer como imperio para mantener su posición dominante. Él sentía todo eso corriendo por sus venas.

Respecto al rodaje, ¿era Gore Vidal una persona diferente cuando no le estaban grabando con una cámara? ¿Cómo era fuera de cámara?

Es una buena pregunta. Sí que era un poquito diferente. Fuera de cámara se mostraba más relajado, un poco más bromista y contaba más cosas sobre su vida privada. Pero cuando estaba en cámara era muy consciente de que era una personalidad pública siguiendo una agenda, y no quería revelar su vida privada. No la negaba pero no quería dejarse arrastrar por ella. Sabía que había cosas más importantes de las que hablar en público que de las anécdotas sobre su vida personal.

Publicado en InfoLibre

Nueva York. Entrevista

Fotografía del autor

Fotografía del autor

Bruno Marcos.-En uno de tus textos escribes que Nueva York vive “bajo la amenaza de ser expulsada del sueño dinámico del futuro.” Esto me ha hecho recordar una de las percepciones que yo tuve de esa ciudad, que era una de las ciudades modernas más viejas del mundo. ¿Notas que esté cansada de esa tensión con el futuro?

David García Casado.- Es vieja en el sentido de que ha vivido más tiempo colectivo que otras ciudades modernas, un tiempo no lineal sino hecho de temporalidades simultáneas. Pese que a veces nos dé la sensación de cansancio, la capacidad de recuperación de la ciudad es asombrosa. Piensa en Sandy, fue terrible y ya no se habla de ello, pero inconscientemente ha creado una nota mental en los neoyorkinos sobre el riesgo de futuras inundaciones, lo que ineludiblemente revaloriza las zonas de riesgo y pone en acción mecanismos que contrarrestan esta caída de valor, y aquí es donde el futuro y la tecnología entran en juego como grandes niveladores de valor.

B.M.-Quizá la novedad del siglo XXI respecto a la Nueva York paradigmática es que sea susceptible de padecer catástrofes. Los atentados de las torres gemelas como un agujero por el que la ficción más dramática y fantástica se coló a la realidad y, hace poco, el huracán Sandy, que, como dices, ensaya una vuelta al pasado imposible. Parece que la ciudad jugase el papel de escenario de acontecimientos, un laboratorio del tiempo entre pasado, presente y futuro. Esa reelaboración postcatastrófica no crees que pueda tener que ver con una dinámica, digamos, bursátil de los acontecimientos. Y por otro lado la zona cero, donde estaba el World Trade Center parece paralizada.

D.G.C.-Por un lado Nueva York es el corazón de la civilización occidental lo que la convierte en objetivo y por otro lado, que en realidad es consecuencia, aquí viven millones de personas de todas partes del mundo; cualquier catástrofe tiene más resonancia que si sucediera en otro lugar. Tal vez no es algo “justo” pero es así. Como simple ejemplo: estando de visita recientemente en España veíamos constantemente en el telediario imágenes de “olas de frío” en la ciudad que en paises del Norte de Europa son habituales en Invierno, y aquí también lo son… Pero sucede en Nueva York y eso lo convierte en noticia. Pero sí, los dispositivos de recuperación de Manhattan, están muy ligados a la industria financiera y bursátil, que no puede permitirse parar. Wall Street es la principal fuente de riqueza, es la cúspide de la pirámide bajo la cual se disponen múltiples economías escalonadas que se conectan con y trabajan para los más ricos. Es cierto que la zona cero tuvo problemas de reconstrucción y se ve como un sitio paralizado pero toda la industria financiera y bursátil se ha extendido hacia otras zonas colindantes. Una vez que terminen las obras y la llamada “Freedom Tower” esté finalizada, mucha acción volverá a esa localización, aunque ya haya dejado de ser el foco que era antes ya que la ciudad ha pasado a ser multifocal.

B.M.-Es interesante lo que acabas de relacionar, personas de todo el mundo conviviendo en una ciudad y cada cosa que ocurre en ella es noticia mundial. Actúa como Imago Mundi, representa a la Humanidad. ¿Cómo puede haber logrado ese estatus simbólico?¿Tendrán algo que ver en ello las artes, la literatura, el cine?

D.G.C.- Sí, precísamente, es una representación de la Humanidad, de lo mejor y lo peor cruzándose en los largos pasillos que son las calles y las avenidas, todos sincronizados a un mismo ritmo y todos parte de un flujo que se distribuye pero que regresa a la ciudad. Es un complejo mecanismo en el que un leve ajuste marca una gran diferencia, por eso nada mejor que un ingeniero para dirigirla, como el actual alcalde. Pienso su relación con las artes, la literatura y el cine lo es en dos direcciones. La multitud de microhistorias de la ciudad son una gran inspiración para las artes y las artes otorgan un carácter mítico a los lugares donde suceden las historias. Son autenticos lugares de peregrinación, especialmente esos sitios que vemos en tantas películas y que nos fascinan, por muy comerciales que sean, ya que son parte de nuestra memoria. Tienen tal poder de convicción porque son parte nuestra; no son diferentes a los recuerdos de nuestra primera bicicleta, o de nuestra habitación de la infancia por poner un ejemplo. Están ahí, en el origen de nuestra memoria como lugares familiares.

B.M.-¿Cómo son esas microhistorias?¿Se puede penetrar en ellas? Porque más allá de lo cinematográfico mucha gente percibe una ciudad fría y materialista.

D.G.C.-Son historias de supervivencia, de mantener un estilo de vida, de permitirse vivir en esta ciudad que te ofrece todo lo que materialmente, pero también emocionalmente, puedes desear. Eso no la hace fría sino brutalmente honesta.

B.M.- ¿Existen zonas de efervescencia cultural o estados de ánimo especiales respecto a las artes o la música o la literatura?

D.G.C.- Brooklyn experimenta un boom en cuanto a proliferación de estudios de artista y energía creativa que se hace patente también en establecimientos y herramientas de comunidad alternativas. Bushwick -en Brooklyn- es una zona que está ebulliendo y a la vez “gentrificándose” -palabro spanglish que describe como lo alternativo funciona como dotación de valor sobre diferentes áreas urbanas poniéndolas de moda, lo que las hace más caras y al final las vuelve meramente comerciales. Eso no las hace poco disfrutables pero sí tal vez más superficiales. En general respecto a las artes, la música y la literatura, detecto una falta de pasión, de intención tal vez, al igual que en Europa, creo. Tal vez el gran vacío teórico, su falta de dirección e intención, sea lo que hace que todas las manifestaciones artísticas parezcan deslavazadas. ¿Qué piensas tú?

B.M.- Sí, también percibo ese apagón de la ilusión por todos sitios. Yo creo que en España tiene que ver con el final de la puesta a punto de la modernización del país en todos los aspectos. Estamos apresados en el esquema mental de la transición sin saber por qué no damos el paso siguiente. No entiendo muy bien por qué puede ocurrir también en Nueva York, si tal vez tenga que ver con el crecimiento económico. Precisamente parece que ahora los que crecen son los países latinoamericanos.¿Qué papel juegan los latinoamericanos en Nueva York?

D.G.C.- Creo que es un problema de la civilización occidental en general y su falta de renovación filosófica. La filosofía sigue siendo pertinente hoy más que nunca para desarrollar aplicaciones y respuestas conceptuales a problemas que se quedan en las vías filosóficamente muertas de la religión y de la ciencia. Los países latinoamericanos están creciendo y espero que lo hagan mucho más, puede ser una luz que ilumine todas esas derivas aparentemente sin solución. El papel de los latinoamericanos en Nueva York es muy relevante y el futuro de los latinos en Estados Unidos como nueva fuerza social es cada vez más evidente. Tal vez echo de menos voces críticas e internacionalistas dentro de la comunidad latina que ayuden a combatir los estereotipos y den a conocer las complejidades y diferencias de la cultura latinoamericana.

B.M.-¿Qué hay de los tipos humanos? El mundo de Woody Allen, Friends, Sexo en Nueva York, Auster…

D.G.C.-Como discutíamos antes, el cine y las series han tenido un papel importante en la mitificacion de la ciudad. Incluso existen visitas guiadas por todos esos lugares de la pantalla. La ciudad conoce este potencial y hay un proyecto oficial llamado Made in NY, que produce series y películas filmadas aquí. Es la mejor publicidad. En mi opinion las producciones actuales que mejor reflejan las realidades de la ciudad y su posición como punto de convergencia y emergencia son How to make it in America y Girls. Una cosa que siempre me llama la atención de Ny es que realmente es como la pintan, o acaso nosotros hayamos sido entrenados para verla así

B.M.- ¿Qué haces, por dónde te mueves, vas al teatro, a galerías, a locales de música, das conciertos…?

D.G.C.-Vamos mucho a museos, a conferencias, a ver conciertos y también a eventos de moda. A galerías cada vez menos. He tocado recientemente en Zebulon, un lugar emblemático de Brooklyn que desafortunadamente ha cerrado el mes pasado por vencimiento de contrato. Es un problema habitual aquí, los lugares de siempre que desaparecen por no poder afrontar las exorbitantes subidas del alquiler. Pero Me siento afortunado de haber tenido la oportunidad de pisar su escenario.

B.M.-¿Es fácil poner en marcha un proyecto, una empresa?

D.G.C.-Eso ya entra dentro del esquema general del país. Como es sabido en Estados Unidos es más fácil crear una empresa, lo puedes hacer incluso por internet! Lo dificil es insertarla en los procesos comerciales, darle visibilidad y accesibilidad; y dada la alta competencia, la calidad del producto o servicio debe de ser máxima y estar siempre actualizándose.

B.M.-¿Cómo es allí la imagen de España y la crisis, el movimiento de los indignados?

D.G.C.-Me gustaría ir más alla de los indignados, hasta un punto desde el que recuperar la dignidad. Una cosa que me llamó la atención de nuestro último viaje a España fueron los paseantes, silenciosos y dignos como un pueblo tranquilo que recorre los espacios y las eventualidades con aplomo y gentileza. Creo que es ahí donde hay que mantenerse, con la certeza de que ese tempo nos define y nos diferencia. Es tal vez hora de reclamarlo como modelo y ejemplo de presencia, todo lo demás pasará.

Entrevista a Oriol Maspons

Publicado originalmente en Tunica en inglés y traducida al español en Infolibre

Oriol Maspons . Self Portrait
Oriol Maspons . Self Portrait

Esta entrevista se realizó sólo unas semanas antes de que Oriol Maspons falleciera. DEP

En un antiguo autorretrato suyo, usted aparece junto con su espléndida colección de equipo fotográfico dentro de un dolmen o sepultura prehistórica. Visto ahora me parece un ejercicio muy irónico sobre la desaparición de las antiguas técnicas e instrumentos ante el surgimiento de la era digital de la imagen. Me gustaría saber cuál es su lectura hoy y si recuerda el motivo de esta fotografía. 
Esa foto era un Christmas que le envié a un amigo y fue tomada en Gerona, en un viejo dolmen funerario. La hice con mi amigo Julio Ubiña.

Parece inevitable preguntarle por la tecnología digital. He leído en una entrevista que odia las cámaras digitales, ¿sigue pensando de la misma manera? ¿Cuál es para usted la diferencia esencial entre el uso de ambas tecnologías?

No uso cámaras digitales, nunca lo he hecho. Las cámaras analógicas siempre han funcionado bien para mi. Básicamente estoy desconectado con esta nueva tecnología porque surgió tarde en mi carrera. La única cámara digital que he tenido me la quitó mi hijo para usarla él (risas).

Tengo entendido que usted ha trabajado principalmente por encargo, ¿es correcto? ¿Tomaba o toma ahora también fotografías “fuera del trabajo”? ¿Qué era lo que más le llamaba la atención como fotógrafo entonces y ahora?
Solo me pagaban las fotos publicadas, lo cual era muy común y probablemente también ahora lo sea. Por eso, consciente e inconscientemente mis colegas y yo creamos imágenes con el propósito de verlas impresas en los medios. En este aspecto no hay mucha división para un fotoperiodista, estamos alerta en todo momento por si surge una imagen que pueda formar parte de nuestro trabajo.

¿Cree usted que una buena fotografía debe de impactar o sugerir, o las dos cosas?
Para mi una buena foto tiene que informar al espectador. Darle un tipo de información que sea nueva en un cierto modo. También, dependiendo del encargo, buscas un efecto u otro.

Normalmente cuando se piensa en fotografía documental, con la voluntad de reflejar la realidad, se piensa en imágenes en blanco y negro. ¿Por qué cree usted que el blanco y negro nos parece más real? 
Sinceramente creo que es porque estamos acostumbrados a ello. Es parte de la memoria colectiva ya que tantos grandes fotoperiodistas han trabajado en blanco y negro.

¿Para hacer fotografía documental hay que pasar desapercibido o hacerse notar?
Creo que la mayor parte de las veces es mejor pasar desapercibido (risas).

Hoy en día ciertas obras fotográficas alcanzan precios muy altos y se comercializan bajo tiradas muy limitadas. ¿Qué piensa sobre esta fetichización de las copias?
Esto es un resultado de la tendencia del mercado del arte para equilibrar la multiplicación de las imágenes (y por tanto su devaluación) con la unicidad de la pintura. Es un modo de equilibrar el valor y seguir vendiendo arte.

Nueva York, donde resido, es una ciudad que parece estar hecha para ser fotografiada. ¿Piensa usted que hay ciudades más interesantes para hacer fotos o quizá se trate más de las personas que viven en los lugares y que son reflejo de sus formas de vida? 
Nueva York es una ciudad fascinante que me encanta, es una de mis ciudades favoritas. La energía de la gente que vive allí crea una atmósfera única. Es también muy importante la herencia creativa de los lugares. No es sólo la ciudad la que crea la energía sino también el influjo cultural y la historia de los lugares y como se ha apoyado la cultura.

¿Puede hablar un poco sobre la vida cultural que usted vivió en las metrópolis de los años sesenta y setenta: Barcelona, París, Roma, Nueva York…?
En esos días la vida creativa de esas metrópolis estaba interconectada. Todos nos conocíamos y trabajábamos en proyectos juntos, a veces por ser amigos. Por ejemplo podías ver a Antonioni venir a mi casa y pedirme que le hiciera unas fotos para algo, y yo lo hacía.

En mi época muchos fotógrafos simplemente no podían permitirse ser directores de cine, así que teníamos que especializarnos en fotografía y hacer toda una película en un solo disparo (risas).

¿En qué está trabajando ahora?
Uno de mis últimos proyectos es una exposición antológica, comisariaza por David Balsells, que está a cargo de mi archivo fotográfico (en el MNAC, el Museu Nacional d’Art de Catalunya) con la colaboración de Elsa Peretti.

Oriol Maspons (English)

Publicado originalmente en Tunica

Oriol Maspons . Self Portrait

Oriol Maspons . Self Portrait

This interview was made just weeks away before Oriol Maspon’s passed away on August 12th, 2013. RIP 

– In an old self-portrait you pose together with an amazing collection of photographic cameras inside of a dolmen, a prehistoric tomb. Looking at it right now it seems to me like a very ironic instant about the disappearance of old analogical techniques. I’d love to hear what the original purpose for that picture was.

 That picture was a Christmas card I sent to a friend and it was taken in Gerona, Spain in an old burial dolmen. I did it with my partner Julio Ubiña

-It seems unavoidable to ask you about digital photography. I read in an interview that you “hate” digital cameras. Do you still think the same way?

I don’t use digital cameras and I never have. Like they say, if it’s not broken, don’t fix it. Analogical cameras always have worked well for me. Basically I am disconnected with this new technology because it came late in my life. The only digital camera I owned my son took it from me (laughs)

– I have heard that you have mostly worked per assignment, is that right? Do you also take pictures other than the commissioned ones?

I was paid for only for published Pictures, which was very common and probably still is. So, consciously and unconsciously me and my colleagues created images with the purpose of seeing them printed in the media. In that regard there is not such a division for a photojournalist, we are at all times alert to images that can be used and constitute our work.

– Do you think that a good picture should shock the viewer or suggest?

For me a good picture has to inform the viewer. Give them a sort of information that is new in a certain way. Also, depending on the assignment you look for one effect or another.

– Usually when you think about photojournalism, you think in Black and White photography. Why do you think Black and White pictures look in a way more “real” to us.

Honestly, I think it’s just because we are used to that. It’s part of the collective memory since so many great photojournalist have worked in black and white. Perhaps because it is easier to develop…

– To be a photojournalist is it better to be unnoticed or to make yourself visible?

Well, I think most times it’s better to be unnoticed (laughs)

– Nowadays some photographic prints reach very high prices in the market. What do you think of this commoditization of the copies?

This is a result of a tendency in the art market to balance the natural possible multiplication (and hence the devaluation) of the image as opposed to the uniqueness of painting. It is a way to balance the value and keep selling art.

New York, where I live, is a city which seems to be made for being photographed. Do you think some cities are more interesting  for taking Pictures, or it’s more the people who live in the places who make them more interesting to take pictures?

New York is a fascinating city that I love, one of my favorite cities. The energy of the people who live there create an unique atmosphere. It is also very important the creative heritage of the places. It is not the city itself what creates the energy but the cultural influx and history which can support creativity in the right environment.

– Can you speak a little bit about the cultural life you lived in the metropolises of the 60’s and 70’s: Barcelona, Paris, Rome, New York…?

In those days the creative life in these metropolises was interconnected. We all knew each other and collaborated in projects together, sometimes out of friendship. For example you would see Antonioni walking into my house and asking me to take some pictures.. and I would do it.

In my time many photographers simply couldn’t afford to be cinematographers, so we had to specialize in photography and make a whole movie in a single shot… (laughs)

-What are you working on right now?

One of my latest projects is an anthological exhibition at the MENAC, curated by David Balsells, who is in charge of my photography archive with the collaboration of Elsa Peretti.

 

Interview with Nancy Whang from LCD SOUNDSYSTEM

Originalmente en la revista en papel Tunica

Nancy Whang by Leila Jacue

Nancy Whang by Leila Jacue

Nancy Whang is one of the founding members of LCD Soundsystem. She was an essential piece for a sound that made a mark in a whole generation. A sound that was born in the offices of DFA Records, a community of artists that grew as a solid production team and record label.  She invited us home, showed us around her neighborhood and we had the chance to talk a little bit about her experience with LCD and working with James Murphy, her projects and ideas about music.

 

How long have you lived in NYC?

I’ve been here for about 18 years now.

Had you played music before coming to live to NY?

I knew a little bit about music but I had never played before, except from early piano lessons.

Are you interested in classical music?

Yes, I really like it but I don’t see myself as an artist driven by a classical background or influence. I don’t think too analytically about music, I am more interested in the pop factor in culture.

How did you start with LCD?

I met James Murphy at a party in the late 90s and we just got to be friends. In New York there was stuff starting to happen again, and everywhere we went we would run into each other, so we hung out a lot. And I worked a couple of blocks away from the DFA office; there wasn’t a label then, really. They had a studio and people hanging out and doing stuff.

A creative environment…

Right.

And how did it all start for the band, which was the starting point?

Well, he made a couple of songs. He put out a 12-inch (Losing My Edge b/w Beat Connection) and made some other songs to make an album. And the 12-inch did really well, so he was invited to play at a party and he asked me and other people to join him.

It was James’ idea basically. And the idea was to play just five shows, from time to time, just for fun…but the thing really grew and become our lives.

Had you played music live before that?

No. Just piano.

How was the experience?

It was terrifying; I had terrible stage fright but I got used to it.

We started practicing at the office, we did that for a long time and after that we would only practice before touring.

You have toured all over the world. What are some of your favorite places so far?

I think Glasgow is the best place to play, best venue, best crowd. I like playing in Paris…and Japan. I love going to Japan but the crowd is kind of weird. It’s really polite. (laughs)

Have you worked in other projects?

Yes, I made a record with Juan McLean…we toured and we are working on some stuff right now. And I have done a lot of guest collaborations with other bands. Mostly DFA bands…I have been Djing a lot lately as well.

Have you always been interested in electronic, synth-oriented sounds?

Kind of. I listened to a lot of new wave. Depeche Mode was like the second 45 I ever bought!

I saw an interview online where James Murphy said that if LCD was a movie he would be the “Scorsese” and the musicians would be the “De Niros”. I know this was a kind of joke but would you agree with that?

Yes, that makes sense. although he is a director who acts in his own movies. (laughs)

Do you think that pop music (or at least the one worth listening to) has to have an amount of antagonism?

I think all pop music has a lot of antagonism, but I don’t think that it necessarily needs it.

Do you conceive techno music connected purely to the club scene?

It seems to be expanding. It’s like hip hop music nowadays tends to sound like trance.

How do you feel about the end of LCD Soundsystem?

I miss playing. I don’t miss touring, but I miss touring with people, making music together…I kind of accepted that it’s over and I think it was what it was, and that it was a good idea to put it to an end. It was part of the evolution in a way.

 

Interview with KORAKRIT ARUNANONDCHAI

KORAKRIT ARUNANONDCHAI by LEILA JACUE

KORAKRIT ARUNANONDCHAI by LEILA JACUE

Publicado originalmente en la revista impresa Túnica

 

David– Can you tell me a little about your influences and background education?

Krit– I remember working when I was younger in Paint, the program, and then doing some stuff in Photoshop before I came to America to study at the Rhode Island School of Design. In the beginning I wanted to do graphic design and then I started painting but I did it in a way that would have similar protocols as the computer programs I had worked with, working with layers and so on. And then later, many of these pictures became what you could do in Photoshop as an analogy.

For example in my “History Paintings”, it’s like in Photoshop where you can see the history, the previous actions. It’s like an object, and then the performance, and then the picture you take of it which kind of looks like a picture of an action.

Q– Is that something you are looking for, the fact that the pictures are perceived or experienced in different media, online, in a video, in an installation…?

I think so. I have been doing two types of shows: the gallery installations and the pieces for institutions. All the content of the show has another life online. I am trying to make work for both audiences, the one in Thailand who won’t get to see the show and the one in New York that will get to see the show. But I want the work to be experienced differently.

If you go to the website it’s confusing to understand what the show really is. Online there is a flattening of information where everything is equal but, for example, when you go to the show, the whole show is filled with smoke and you can’t feel that. I consider the whole gallery as an installation.

Q– What drives you do this work, more engaged with your audience in Thailand?

I think my work changed a lot when I went to Columbia. I had a shift when I finished my MFA. There is a subject called Comparative Modernism where we studied how Modernism grows in a country and how it develops in every country in parallel and not necessarily compared to the Western notion of Modernism. There is a point when Buddhism in my country was connected to Modernism and from then the idea of modern was defined by this actualized reading of Buddhism.

In the past I used to want a work that would work here and there but differently, but now I think I even want to do separate specific work for Thailand and America.

Q- How would it be different?

This is a discussion I was having with my friend last night. I had this show “Painting with history in a room filled with men with funny names” where I talk about joining a legion of male painters as an analogy of my personal history when I joined a Christian boarding school where everyone was Buddhist. I built this work in combination of personal bend, personal subjectivity and postcolonial politics –  you know, the white man painter…- and then a good amount of pleasurable, formal, tasteful arrangements. My friend was telling me that the show was set up to succeed, so the audience comes and get it and they are on my side with the good politics and all, and say: Good Job!

And it’s interesting for me because I think the shows that really change people are the ones where people don’t necessarily get it and then 3 shows later they do. And there are artists that at first you hate and, after a few shows, your perception of their work changes because they have adapted to the artist point of view. And that requires a partially antagonistic point to the viewer.

Specifically for Thai audiences I really wanted to make a show where people would be on the same page. There I want the work to be almost didactic and sort of. Succeed, where here I don’t necessarily want to succeed, you know what I mean?

Q- You think you can control that reaction in the public?

I don’t think like decide completely but I am trying to go with this set up. I think about a goal and then I go from point A to B and then I see a clear path where everything comes together.

I am going to do a couple of more shows in the Fall: one in Kansas City and one in Milan and I really like the idea of series. I am revisiting my old work and reprocessing it. I am trying to figure out how to continue this series trying to make it harder in a way.

Q- It would be almost like a TV show series?

Yeah, but it is more like a trilogy where you can feel it is made by the same person and it’s the same work, but at the same time I probably want the second piece to somewhat betray the audience that follows the first ones and loves them a little bit. I want the second one to be harder but it will be framed as the first one so the people are going to connect with it.

Q– How is that connected to your life?

Each video reflects my life and people I meet and the process of making the video connects it all. Last summer I was in a residency in Maine. It’s really hard to get selected for their program. When you are there you are in nature, free of responsibilities, and the reason for this residency is for you to be there and rediscover yourself and reinvent yourself reflecting upon the work from other artists and nature.

Q- I can see some of that in your video pieces. How did this experience influence your work?

There is this text about this man who introduced modern art in Thailand, actually it was an Italian in the 1930’s. A sculptor from Florence who later on was given a Thai name that basically means “art”. He is like the father of modern art in Thailand. He wrote a very romantic text about art and nature I introduced in my installations. And the idea basically was kind of making art as a big thank you to nature. And then there was this woman in a TV program that made a painting live with her boobs and then became a taboo thing because she actually had been paid by the program. And the ultimate guy from this romantic school, highly modernist and Buddhist, talks about it and how the Western countries would do it be better. And the people start asking then “what is art?”, and he answers it on the TV, telling everybody how this is bad because she doesn’t know about composition and stuff… The video is about how I saw it and how I end up making the same painting.

Q- Because you are a “valid” artist, and a man…

Exactly, the point is that I think my version would be OK for them, because I don’t show sexual parts and I am a man, even though it’s basically the same result. Every time I am reenacting this performance and I would like to eventually meet her and collaborate with her. I don’t know if she would agree but…

Through my position and the cultural value I have, making art in the west, somehow I can generate a cultural value that links to a monetary value to this paintings that will return to Thailand, circulating from the West.

Q- With the aura of the West

Yeah. There is this weird thing that me being Thai and living in America adds a culture value to my work almost immediately, and at the same time me, being in Thailand as an artist but being “approved” by the West, that gives validity to this action and this symbol. Even though I am trying to develop very democratic skills related to everyone, like the use of denim, bleach, fire…

Q- What are you working on right now?

There is this temple in Thailand with millions of followers (Krit is talking about Dhammakāya movement) and they had this video lecture about what happened with Steve jobs after he died. Where did he go after he died and why he got cancer. The temple, visually, is really extreme.

Since it came out I wanted to write a screenplay and then make a feature film based on this. To think about Steve Jobs and Apple and how that connects and in a way opposes to Buddhism is very interesting to me.  So the idea is making a kind of a road movie where these three girls are coming to America and then meet a guy who resembles Steve Jobs and try to find him and in the way, they meet a lot of surrogates of him that kind of lead them to him and finally. the lead character meets him at the Spiral Jetty.

The whole video is linear but with a lot of flashbacks, like in the TV series “Lost”. And I am kind of working on installation pieces which will become or feed the material for the flashbacks. But at the same time they are projects on themselves.

Q- Do you have the whole script connected, at least in your mind?

I am working on it for the next two years. Before I do this I need to do a lot of research about the temple and have interviews with members of this movement. I am planning little by little by little and it’s probably better to let it grow organically as I grow myself.